Dije que el día que sucediera serian tres días a morir, los duelos generalmente duran ese tiempo. Los cambios o las crisis son momentos de aclarar los horizontes.Aunque pierda la vida en el proceso siempre hay que vivirlos. Hoy en el tercer día fui al cumpleaños de una amiga, luego a un clandestino, después al local de unos amigos y rematé la noche muriendo para volver.
Haciendo un balance de los daños, tengo más canas, estoy menos gordo, lloro en silencio y mi hígado junto con mis pulmones piden clemencia.
Gracias a mis amigos y por cierto, a mis enemigos. Gracias a los que quedan. Gracias a las curvas de los caminos y a los montes protuberantes de tus pezones como lilas.
El camino puede tener muchas “piedras” y solo lo importante son los aprendizajes y los sueños que no se rompieron. Curiosamente un amigo que siempre está en los procesos difíciles, aun que poco rato hoy estuvo el tiempo necesario.
Pablito, sube a nacer conmigo hermano.
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